Intención

Esta bitácora está dedicada a los alumnos con necesidades educativas especiales, sobre todo a los alumnos con discapacidad motora (parálisis cerebral, espina bífida, distrofia muscular,....); en términos de hoy, a los alumnos con diversidad funcional. También proporciona recursos para la intervención en alumnos discapacitados motóricos (principalmente con parálisis cerebral) y opiniones o noticias sobre temas educativos. Es decir: nos preocupa y nos ocupa la educación inclusiva.

Decía Carl Rogers, padre de la psicología existencial humanista, refiriéndose a la empatía, que ésta es como ponerse los zapatos del otro y hacer un buen trecho del camino. Esta bitácora pretende, también, ponerse esos zapatos.

Por otra parte, tenemos el convencimiento de que:

- La accesibilidad e inclusividad del contexto aumenta o disminuye la diferencia entre capacidad y rendimiento y hace que la persona sea más o menos discapacitada. Diseñemos contextos inclusivos.

- Una persona es más o menos competente dependiendo de cómo esté configurado su escenario vital y sus diferentes contextos. La discapacidad está en los contextos, no en las personas.

- Lo peor de una discapacidad no son los inconvenientes físicos que produce, sino la posible ausencia de bienestar psicológico y estar próximo a la exclusión social o ya inmerso en ella.

- Ningún sistema educativo se puede considerar de calidad si no tiene una respuesta para atender a la diversidad.

- El mundo está diseñado por personas sin discapacidad para personas sin discapacidad, por eso podemos afirmar que la discapacidad se construye socialmente. No contribuyamos a esto y hagamos una sociedad inclusiva.

- La institucionalización de la discapacidad es solo la materialización indeseable del principal objetivo de una sociedad excluyente.

________________________________________________________Javier Martín Betanzos

viernes, 24 de abril de 2009

El efecto horn o discapacitados muy capaces

También se podría llamar esta entrada: No dejarse llevar por las apariencias. El Diario de Navarra publica la siguiente noticia: Diego López, un discapacitado muy capaz; en esta noticia el periódico cuenta el afán de superación de un joven con parálisis cerebral. Un joven de 25 años que nació con parálisis cerebral, tiene una invalidez del 51% y ha completado la carrera de Derecho en la Universidad de Navarra en los 4 años pertinentes. También cuenta muchas de las dificultades por las que tuvo que pasar. Pensaba estudiar en la Universidad de Sevilla, pero hubo de descartar esta posibilidad, "Para estudiar Derecho en Sevilla hay que subir 15 o 20 escaleras todos los días y, además, los alumnos de 1º estaban casi en la calle porque las aulas se encontraban en muy mal estado", detalla López dentro de su búsqueda de ascensores y huida de las escaleras, por su discapacidad. El problema de la accesibilidad a los servicios públicos sigue sin resolverse, a pesar de que la legislación vigente obliga  a que los edificios públicos sean accesibles.

Por otra parte, tendría que llegar el día en que este tipo de noticias, dejara, precisamente eso, de ser noticia. Que toda persona discapacitada o, mejor, persona con discapacidad, lograra cumplir sus metas, sin que supusiera ser  noticia en el periódico. Tampoco debería sorprendernos que una persona con parálisis cerebral acabe una carrera universitaria y  que lo aparatoso de las ayudas técnicas que acompañan, a veces, al paralítico cerebral o que degluta la saliva con dificultad tampoco no nos tendría que llevar a hacer prejuicios o, acaso, ¿alguien piensa que Stephen Hawking no es muy listo? Por eso he titulado a esta entrada el efecto horn (tendencia a generalizar la evaluación de una persona en un factor negativo a todos los aspectos del desempeño de esa persona).

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