Intención

Esta bitácora está dedicada a los alumnos con necesidades educativas especiales, sobre todo a los alumnos con discapacidad motora (parálisis cerebral, espina bífida, distrofia muscular,....); en términos de hoy, a los alumnos con diversidad funcional. También proporciona recursos para la intervención en alumnos discapacitados motóricos (principalmente con parálisis cerebral) y opiniones o noticias sobre temas educativos. Es decir: nos preocupa y nos ocupa la educación inclusiva.

Decía Carl Rogers, padre de la psicología existencial humanista, refiriéndose a la empatía, que ésta es como ponerse los zapatos del otro y hacer un buen trecho del camino. Esta bitácora pretende, también, ponerse esos zapatos.

Por otra parte, tenemos el convencimiento de que:

- La accesibilidad e inclusividad del contexto aumenta o disminuye la diferencia entre capacidad y rendimiento y hace que la persona sea más o menos discapacitada. Diseñemos contextos inclusivos.

- Una persona es más o menos competente dependiendo de cómo esté configurado su escenario vital y sus diferentes contextos. La discapacidad está en los contextos, no en las personas.

- Lo peor de una discapacidad no son los inconvenientes físicos que produce, sino la posible ausencia de bienestar psicológico y estar próximo a la exclusión social o ya inmerso en ella.

- Ningún sistema educativo se puede considerar de calidad si no tiene una respuesta para atender a la diversidad.

- El mundo está diseñado por personas sin discapacidad para personas sin discapacidad, por eso podemos afirmar que la discapacidad se construye socialmente. No contribuyamos a esto y hagamos una sociedad inclusiva.

________________________________________________________Javier Martín Betanzos

jueves, 20 de marzo de 2008

LA PARÁBOLA DEL PESCADOR

Una vez leí en un libro sobre educación permanente –no recuerdo ahora el título- la siguiente historia que cuento con la poca fidelidad de que es capaz mi memoria:

Un hombre que vivía en los Estados Unidos quiso pasar su tiempo libre dedicado a la pesca. Compró una buena lancha, un remolque para ella y como su coche era pequeño y viejo para tirar de las dos cosas, también compró un nuevo coche. Por supuesto compró los mejores aparejos, cebos y todo lo necesario.

Una vez lo tuvo todo se dirigió hacia los Grandes Lagos, recorriendo más de doscientos kilómetros. Cuando llegó preparó todo y se adentró en el agua con su flamante lancha y mucho orgullo, en la orilla quedaba un pobre viejo con un mísero sedal y una caña tan vieja como él. Nuestro hombre apenas reparó en él, pero si vio como su cesta estaba llena de peces y pensó: si este viejo pescó todo eso, qué no pescaré yo con todos mis aparejos.

Pasaron horas y nuestro pescador, aburrido, volvió hacia la orilla sin haber pescado nada. El viejo lo miró y dijo para sí: ¡Qué no habría pescado yo con todos esos aparejos!

Pienso que se entiende bien: El aparataje con que, a veces nos rodeamos en nuestro quehacer diario como profesores, realmente ¿sabemos para qué lo queremos, o nos estará pasando lo que al pescador?

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