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viernes, 29 de diciembre de 2023

Análisis del impacto emocional en familias con hijos/as con un diagnóstico de discapacidad

 

La Revista Española de Discapacidad (REDIS) en su número 11(2), 3-4 publica el artículo Análisis del impacto emocional en familias con hijos/as con un diagnóstico de discapacidad de los autores Felisa Casado González, Manuela Martínez-Lorca, Juan José Criado-Álvarez y Alberto Martínez-Lorca. En él se concluye que las familias  han  manifestado  estrés  percibido,  así  como  síntomas  de  depresión  leve,  sin embargo, los niveles de resiliencia son altos. En cuanto a la confianza familiar, también ha sido adecuada. El análisis de las diferencias estadísticamente significa-tivas muestra cómo el nivel de estudios y el tipo de familia ofrecieron interesantes resultados.  Conclusiones:  tener  un  hijo/a  con  discapacidad  provoca  en  la  familia  respuestas de estrés y depresión, sin embargo, a pesar de este impacto las familias sienten capacidad de afrontamiento y confianza ante el cuidado del hijo/a.

Se parte de que:

El nacimiento de un hijo conlleva una serie de cambios en la estructura familiar, pero cuando el hijo esperado es diagnosticado con una patología y/o discapacidad el impacto es mucho mayor. Así, un primer efecto ante el nacimiento de este hijo con discapacidad entre padres y madres es la sensación de pérdida del hijo idealizado y deseado, con la consiguiente perturbación en la vida familiar.

El tipo o grado de discapacidad que presente el niño puede ser un factor estresante en las familias.

Captura del logo de la revista citada

El impacto emocional de la discapacidad es distinto en función de la estructura familiar.

La presencia de la capacidad de resiliencia  y/o  afrontamiento  en  la  familia  ayuda  a  manejar  de  una  manera  más  efectiva  la  crianza  del  niño y el funcionamiento familiar.

El estudio contó con la participación de familias con hijos/as con discapacidad del centro de atención temprana ADEMPA situado en la localidad de Parla (Madrid).59 familias las que han participado de manera voluntaria. Estas familias tienen hijos/as con un diagnóstico de discapacidad, de los cuales un 69,5 % son niños frente a un 30,5 % de niñas. El rango de edad de los niños es de 3 a 7 años, con  una  mayoría  de  niños con  5  años,  seguidos de los de 4  años,  de  6  años, de 3 y, finalmente, de 7 años. Todos los sujetos de la muestra reciben algún tipo de apoyo profesional dentro del citado centro.

Instrumentos:

Cuestionario elaborado ad hoc acerca de los datos sociodemográficos de las familias y de sus hijos.

Escala  de  Estrés  Percibido  (Cohen  et  al.,  1983).

Inventario de Depresión de Beck (BDI-2) (Beck et al.,1996).

Escala de Resiliencia de Connor y Davidson (Connor y Davidson, 2003).

Escala de Confianza Familiar para ayudar con el funcionamiento del niño en rutinas y con el funciona-miento familiar (McWilliam y García-Grau, 2018).

Resultados:

Los datos del desarrollo de los niños/as reflejan un predominio del sexo masculino y cómo los datos del transcurso  y  desarrollo  del  embarazo,  parto,  semana  del  nacimiento  y  peso  al  nacer  indican  normalidad  (Bolger, 2020).

En cuanto al diagnóstico, si bien todos los niños/as que participan en este estudio tienen algún diagnóstico de discapacidad, el más prevalente es el trastorno del espectro autista (TEA).

También muy prevalente ha sido el diagnóstico de retraso madurativo.

En cuanto a la depresión, las puntuaciones obtenidas son medias, sin embargo, otros trabajos sí que hallan síntomas depresivos elevados en las familias con algún hijo/a con discapacidad (Scherer et al., 2019).Por lo que respecta a la resiliencia, observamos cómo esta puede considerarse alta.

Por lo que respecta a la resiliencia, observamos cómo esta puede considerarse alta.

Respecto a la confianza familiar, tanto total como en los dos factores que mide la escala, se han encontrado puntuaciones medias.

En  tercer  lugar,  pocas  han  sido  las  diferencias  estadísticamente  significativas halladas  en  el  presente  trabajo.

También la variable tipo de familia mostró una diferencia estadísticamente significativa con el factor de la escala de resiliencia persistencia-tenacidad-autoeficacia, siendo las familias monoparentales frente a las tradicionales.

Respecto a las correlaciones entre los instrumentos de medida, podemos ver cómo tener estrés se asoció con puntuaciones en depresión y viceversa.

Enlace al artículo completo en la revista citada.

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