Intención

Esta bitácora está dedicada a los alumnos con necesidades educativas especiales, sobre todo a los alumnos con discapacidad motora (parálisis cerebral, espina bífida, distrofia muscular,....); en términos de hoy, a los alumnos con diversidad funcional. También proporciona recursos para la intervención en alumnos discapacitados motóricos (principalmente con parálisis cerebral) y opiniones o noticias sobre temas educativos. Es decir: nos preocupa y nos ocupa la educación inclusiva.

Decía Carl Rogers, padre de la psicología existencial humanista, refiriéndose a la empatía, que ésta es como ponerse los zapatos del otro y hacer un buen trecho del camino. Esta bitácora pretende, también, ponerse esos zapatos.

Por otra parte, tenemos el convencimiento de que:

- La accesibilidad e inclusividad del contexto aumenta o disminuye la diferencia entre capacidad y rendimiento y hace que la persona sea más o menos discapacitada. Diseñemos contextos inclusivos.

- Una persona es más o menos competente dependiendo de cómo esté configurado su escenario vital y sus diferentes contextos. La discapacidad está en los contextos, no en las personas.

- Lo peor de una discapacidad no son los inconvenientes físicos que produce, sino la posible ausencia de bienestar psicológico y estar próximo a la exclusión social o ya inmerso en ella.

- Ningún sistema educativo se puede considerar de calidad si no tiene una respuesta para atender a la diversidad.

- El mundo está diseñado por personas sin discapacidad para personas sin discapacidad, por eso podemos afirmar que la discapacidad se construye socialmente. No contribuyamos a esto y hagamos una sociedad inclusiva.

________________________________________________________Javier Martín Betanzos

sábado, 10 de mayo de 2014

Relación entre andar de puntillas y parálisis cerebral



Leemos en la revista Pediatrics el artículo The Prevalence and Course of Idiopathic Toe-Walking in 5-Year-Old Children de Pähr Engstron y Kristina Tedroff sobre la relación entre andar de puntillas y algunos trastornos. No es costumbre de esta bitácora hacerse eco de artículos médicos, al menos que el tema que trate tenga consecuencias educativas. Sin embargo lo hacemos en esta ocasión por tratarse de algo que reviste alguna curiosidad.
Estos investigadores suecos han realizado un estudio con los siguientes resultados:
Pictograma 'andar' de ARASAAC
De los 1.436 niños del estudio epidemiológico longitudinal (750 varones, 686 mujeres), 30 niños (2,1%, 20 niños y 10 niñas) todavía caminaban sobre sus dedos de los pies a la edad de 5,5 años, y fueron considerados como andadores de puntillas activos. Cuarenta niños (2,8%, 22 niños y 18 niñas) habían caminado anteriormente de esa forma, pero se habían detenido antes de los 5,5 años fueron considerados como inactivos. A la edad de 5,5 años, la prevalencia total de caminar de puntillas fue de 70 (4,9%) de 1436. Para los niños con un diagnóstico neuropsiquiátrico o retraso en el desarrollo, la prevalencia total para caminar de puntillas activos o inactivos fue de 7 (41,2%) de los 17.
Entre las conclusiones del  estudio, quedó establecida la prevalencia en niños de 5.5 años de edad más de la mitad de los niños han dejado de forma espontánea a caminar con las puntas del pie. El estudio confirma hallazgos anteriores de que caminar de puntillas tiene una alta prevalencia entre los niños con un trastorno cognitivo. En este punto nos atrevemos a opinar que si no se han establecido causas para esta posibilidad y no se han encontrado otros síntomas, pues algo se habrá pasado por alto o serán formas leves de esta condición.
Por otra parte, leemos en Rasansky Law Firm. Birth Injuries que caminar de puntillas puede ser una parte normal del desarrollo de un niño. Sin embargo, si el niño sigue caminando con las puntas de los pies durante largos períodos de tiempo, es conveniente una mirada profesional de esta contingencia. Parece ser que hay cierta relación entre esta forma idiopática, (en medicina este término se refiere cuando una condición o enfermedad presenta las condiciones de irrupción espontánea, no se conoce la causa que lo ha originado o ésta es oscura o desconocida) sus causas no están establecidas claramente, y la parálisis cerebral.
Hemos leído en otro artículo que, también, puede haber relación entre andar de puntillas (toe walking por si quieren buscar bibliografía en inglés) y trastornos como distrofias musculares u otros donde estén comprometidas las habilidades motoras y sensoriales en los niños. En este artículo se expone que estas nuevas investigaciones sugieren que el caminar de puntillas idiopático, considerado durante mucho tiempo un patrón de marcha que se produce en ausencia de otras anomalías, puede tener una causa neurológica subyacente.
Enlaces:

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