Intención

Esta bitácora está dedicada a los alumnos con necesidades educativas especiales, sobre todo a los alumnos con discapacidad motora (parálisis cerebral, espina bífida, distrofia muscular,....); en términos de hoy, a los alumnos con diversidad funcional. También proporciona recursos para la intervención en alumnos discapacitados motóricos (principalmente con parálisis cerebral) y opiniones o noticias sobre temas educativos. Es decir: nos preocupa y nos ocupa la educación inclusiva.

Decía Carl Rogers, padre de la psicología existencial humanista, refiriéndose a la empatía, que ésta es como ponerse los zapatos del otro y hacer un buen trecho del camino. Esta bitácora pretende, también, ponerse esos zapatos.

Por otra parte, tenemos el convencimiento de que:

- La accesibilidad e inclusividad del contexto aumenta o disminuye la diferencia entre capacidad y rendimiento y hace que la persona sea más o menos discapacitada. Diseñemos contextos inclusivos.

- Una persona es más o menos competente dependiendo de cómo esté configurado su escenario vital y sus diferentes contextos. La discapacidad está en los contextos, no en las personas.

- Lo peor de una discapacidad no son los inconvenientes físicos que produce, sino la posible ausencia de bienestar psicológico y estar próximo a la exclusión social o ya inmerso en ella.

- Ningún sistema educativo se puede considerar de calidad si no tiene una respuesta para atender a la diversidad.

- El mundo está diseñado por personas sin discapacidad para personas sin discapacidad, por eso podemos afirmar que la discapacidad se construye socialmente. No contribuyamos a esto y hagamos una sociedad inclusiva.

________________________________________________________Javier Martín Betanzos

lunes, 19 de noviembre de 2012

Encender un puro con un billete

Bailarines del Psico-ballet de Maite León:http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/web/
 El estereotipo, la imagen o idea comúnmente aceptada e inamovible, de encender un puro con un billete sería la de un señor orondo, de traje y corbata y al que se le supone el dinero saliéndole por los bolsillos. Pero resulta que esta imagen o representación puede ser provocada por hechos o situaciones que yo nunca me hubiera imaginado.
En estos días se celebra en A Coruña el 50 aniversario de la fundación de ASPRONAGA (Asociación Pro Personas con Discapacidad Intelectual de Galicia). Se están celebrando varios actos con este motivo y los medios de comunicación están recogiendo información sobre los eventos que se realizan, exposiciones, realizando entrevistas y todas esas cosas que suelen hacer los medios de comunicación. Pues bien el Ideal Gallego, un periódico de la ciudad, refiere en una entrevista con Martín Pou, persona que impulsó los orígenes de la asociación, que “cuando era director de la Confederación Española de Organizaciones en favor de Personas con Discapacidad Intelectual fuimos a visitar a un ministro de Educación y nos contestó que no gastaba ni un céntimo en estos niños porque era igual que encenderse un puro con un billete de 1.000 pesetas”; cuenta que, después, el ministro se arrepintió.
Esta anécdota, llamémosla así, me ha hecho reflexionar sobre billetes y sobre puros. Estamos asistiendo desde hace unos años al fortalecimiento y al bombardeo machacón de la idea de que hemos gastado lo que no teníamos. Estoy totalmente de acuerdo: hemos gastado lo que no teníamos, pero no en desarrollar la Ley de la Dependencia, en fomentar la educación inclusiva o en dotar de los recursos necesarios a los centros para que desarrollen su labor; lo hemos gastado en un aeropuerto sin aviones en Castellón, en un mausoleo pseudocultural que es la máxima expresión del vacío en Santiago, en construcciones megalómanas y caprichosas de Valencia o en otros derroches similares.
Mientras suceden los desahucios ayudamos a los bancos con miles de millones que tenemos que pagar con los recortes –eso que los políticos eufemísticamente llaman ajustes presupuestarios- en inversiones en sanidad o en educación y, también, en ayudas y servicios sociales.
Veo día a día deteriorarse la educación, hay menos profesores, hay más alumnos,  hay menos medios. En la época que vivimos, el siglo XXI, se sustrae la tecnología del currículo,  se disminuye la educación básica: el cuarto curso de la ESO ya no será tal, etc. Por otro lado, los países que mejor responden ante la crisis son los que mantienen o, incluso, aumentan la inversión en educación e investigación; pero aquí sólo sabemos invertir en ladrillo, debe ser una maldición o algo así; yo no lo entiendo.
Yo creo que todos los días, en España, estamos encendiendo puros con billetes, billetes de los contribuyentes, pero esos billetes encienden puros que se fuman otros. Mientras tanto la sensación de miseria y la falta de ilusión se derrama entre quienes lo que necesitan es, justamente, lo contrario. Después nos encontramos con los quintacolumnistas de turno que, para más inri, intentan convencernos de que tenemos que pagar loquedebemos y que tiene que haber educación para ricos y educación para pobres. Como dijo el poeta: siempre llueve en casa del pobre. ¿Pero es que tenemos que resignarnos con las goteras?

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2 comentarios:

EUGENIO dijo...

me agrada mucho su blog, tiene cosas muy buenas.

un gran saludo.

margarita y eugenio.






tesis de enfermeria

Javier Martín Betanzos dijo...

Muchísimas gracias.

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