Intención

Esta bitácora está dedicada a los alumnos con necesidades educativas especiales, sobre todo a los alumnos con discapacidad motora (parálisis cerebral, espina bífida, distrofia muscular,....); en términos de hoy, a los alumnos con diversidad funcional. También proporciona recursos para la intervención en alumnos discapacitados motóricos (principalmente con parálisis cerebral) y opiniones o noticias sobre temas educativos. Es decir: nos preocupa y nos ocupa la educación inclusiva.

Decía Carl Rogers, padre de la psicología existencial humanista, refiriéndose a la empatía, que ésta es como ponerse los zapatos del otro y hacer un buen trecho del camino. Esta bitácora pretende, también, ponerse esos zapatos.

Por otra parte, tenemos el convencimiento de que:

- La accesibilidad e inclusividad del contexto aumenta o disminuye la diferencia entre capacidad y rendimiento y hace que la persona sea más o menos discapacitada. Diseñemos contextos inclusivos.

- Una persona es más o menos competente dependiendo de cómo esté configurado su escenario vital y sus diferentes contextos. La discapacidad está en los contextos, no en las personas.

- Lo peor de una discapacidad no son los inconvenientes físicos que produce, sino la posible ausencia de bienestar psicológico y estar próximo a la exclusión social o ya inmerso en ella.

- Ningún sistema educativo se puede considerar de calidad si no tiene una respuesta para atender a la diversidad.

- El mundo está diseñado por personas sin discapacidad para personas sin discapacidad, por eso podemos afirmar que la discapacidad se construye socialmente. No contribuyamos a esto y hagamos una sociedad inclusiva.

- La institucionalización de la discapacidad es solo la materialización indeseable del principal objetivo de una sociedad excluyente.

________________________________________________________Javier Martín Betanzos

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Tómate un tiempo para escucharme, que yo a ti te entiendo.


La tendencia a generalizar la evaluación de una persona por un factor negativo a todos los aspectos del desempeño de esa persona es lo que se llama  efecto horn. Si nos ponemos a pensar es mucho más frecuente de lo que parece. El no comprender la mirada del otro y la falta de empatía es de lo más dañino para las personas con diversidad funcional; en definitiva: el no hacer un mínimo esfuerzo por comprender o no ponerse en el lugar del otro. En nuestra bitácora –en su cabecera, recordamos a Carl Rogers que afirmaba que para ponerse en el lugar del otro había que ponerse sus zapatos y caminar.
Nos gusta acompañar -iba a escribir ilustrar, pero no sé si será adecuado- las entradas de la bitácora con videos. Me refiero a esos videos que hay en algunas de las entradas, bastantes. No es, en muchos casos, un elemento accesorio; a veces, lo accesorio son las palabras. Hay, me parece, obras de arte que dicen mucho en pocas palabras. Por eso ilustro esta entrada con un fragmento de un film realizado a iniciativa las personas en dificultades con el habla APF de Loire Atlantique, Francia (también conocido por el nombre de Demóstenes, el orador y político griego que ponía piedras en la boca para rehabilitar su dificultad para hablar).
Una bella secuencia, servida por buenos actores, que educa. Es un grandísimo mensaje sobre el tema de la generosidad espontánea de una persona con dificultades de comunicación verbal, frente a otra persona con otra discapacidad: ¡ha sido inmovilizada debido a un fallo del coche!
Así que tomemos el tiempo necesario en escuchar . . . y en entender. Y recordemos que todos tenemos alguna discapacidad. La peor de todas: no saber ponerse en el lugar de los demás.

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