Intención

Esta bitácora está dedicada a los alumnos con necesidades educativas especiales, sobre todo a los alumnos con discapacidad motora (parálisis cerebral, espina bífida, distrofia muscular,....); en términos de hoy, a los alumnos con diversidad funcional. También proporciona recursos para la intervención en alumnos discapacitados motóricos (principalmente con parálisis cerebral) y opiniones o noticias sobre temas educativos. Es decir: nos preocupa y nos ocupa la educación inclusiva.

Decía Carl Rogers, padre de la psicología existencial humanista, refiriéndose a la empatía, que ésta es como ponerse los zapatos del otro y hacer un buen trecho del camino. Esta bitácora pretende, también, ponerse esos zapatos.

Por otra parte, tenemos el convencimiento de que:

- La accesibilidad e inclusividad del contexto aumenta o disminuye la diferencia entre capacidad y rendimiento y hace que la persona sea más o menos discapacitada. Diseñemos contextos inclusivos.

- Una persona es más o menos competente dependiendo de cómo esté configurado su escenario vital y sus diferentes contextos. La discapacidad está en los contextos, no en las personas.

- Lo peor de una discapacidad no son los inconvenientes físicos que produce, sino la posible ausencia de bienestar psicológico y estar próximo a la exclusión social o ya inmerso en ella.

- Ningún sistema educativo se puede considerar de calidad si no tiene una respuesta para atender a la diversidad.

- El mundo está diseñado por personas sin discapacidad para personas sin discapacidad, por eso podemos afirmar que la discapacidad se construye socialmente. No contribuyamos a esto y hagamos una sociedad inclusiva.

________________________________________________________Javier Martín Betanzos

miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Integración? ¿Inclusión?

Un estudio publicado por la Revista de Educación concluye que para algunos jóvenes con discapacidad, los contextos  educativos  ordinarios  no  han  propiciado procesos de aprendizaje y participación social. Por el contrario, para ellos, estos escenarios han contribuido a generar discriminación y segregación en sus vidas escolares.
El estudio, que contempla las historias de vida de nueve jóvenes, forma parte de otro más amplio que ha sido realizado por las universidades de Sevilla y Cantabria. El objetivo que se persigue es el análisis de la construcción, como vivencia personal, del proceso de exclusión social de jóvenes con edades comprendidas entre 18 y 25 años.
Otra de las conclusiones es que los jóvenes del estudio han percibido más las barreras con que se han encontrado que los apoyos que han recibido. Se deduce, al menos en estos casos, que la integración sólo es integración física.
Pictograma de ARASAAC relativo
á educación inclusiva
También, y esto choca bastante, estos jóvenes consideran más idóneo para ellos los contextos educativos especiales y afirma la autora del artículo, Anabel Moriña Díez, que es en estos donde viven sus primeras vivencias de integración (sic). Las aulas de apoyo a la integración, para los jóvenes del estudio, son lugares donde se sienten protegidos y en donde consiguen mejorar su autoconcepto y su autoestima.
La metodología empleada y lo exiguo de la muestra no permite, a mi parecer, generalizar; pero sí replantearse algunas cuestiones. Mi impresión es, y en esto coincido con lo expresado en el artículo, que la integración, en ocasiones, no es verdadera integración.
Otra cuestión importante y que es un verdadero problema social es la transición a la vida adulta y la búsqueda de empleo, aspectos en los que no se ha hecho casi nada.

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